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PELIGROSA CONTAMINACIÓN DEL RÍMAC

Por: José collantes

En el pasado verano cuando el fenómeno del Niño Costero golpeaba al país con sus intensas lluvias, los limeños pudieron sentir en carne propia la vulnerabilidad a la que están expuestos  por la utilización del servicio de agua potable abastecida por SEDAPAL, la cual proviene del río Rímac, según se sabe previamente descontaminado.

Cuando se sufre la restricción de agua potable por horas o días es preocupante, ahora sabemos que sólo  de forma temporal, esto es mientras dure primero el proceso para descontaminar el agua proveniente por del río “hablador” ya que  al llegar a las bocatomas de la Atarjea arrastra todo lo que está a su paso y luego para reparar los tramos que son dañados por efectos del fenómeno.

El río Rímac es un río del Perú, perteneciente a la vertiente del Pacífico, en donde desemboca después de bañar las ciudades de Lima y el Callao, conjuntamente con el río Chillón, por el Norte, y el río Lurín, por el Sur. Según datos de ANA (Autoridad Nacional del Agua), el río Rímac tiene una longitud de 160 km y una cuenca de 3.312 km², de la cual, 2.237,2 km² es cuenca húmeda.

Numerosos focos de contaminación

A lo largo del trayecto del río se han detectado 722 puntos de contaminación, de los cuales el 40% provienen de las tuberías de aguas residuales de las viviendas y un 30% son botaderos de residuos sólidos. Sin embargo, estas cantidades no revelan el porcentaje de incidencia de contaminación de los distintos puntos y su distribución varía de acuerdo a la posición a lo largo de la cuenca.

En la cuenca alta, los focos más contaminantes son los relaves mineros y las aguas ácidas de las industrias minero metalúrgicas; en la cuenca media la contaminación proviene sobre todo de los residuos de los campos agrícolas, los deslizamientos y huaycos, materia orgánica, metales y de elementos microbiológicos; finalmente en la cuenca baja, el río recibe desagües, desperdicios, residuos sólidos y químicos de distintos tipos de industrias e instituciones.

Cuando se dice que las autoridades públicas han sido y siguen siendo incompetentes para evitar la contaminación, es una parte de la verdad, ya que la responsabilidad medio ambiental debe ser trasladada también a empresarios, directores de instituciones y a la población en general.

Los botaderos de basura que son una fuente de contaminación, sobre todo urbana, cargan al río de coliformes fecales, plástico y desperdicios tóxicos, son una práctica regular de los pobladores que viven en las riberas del río. Los botaderos también son el destino frecuente de los recicladores, quienes se ganan la vida recogiendo desmontes de obras de construcción o desperdicios de los mercados.

El control de la existencia de estos lugares contaminantes es tarea de las municipalidades distritales y provinciales, sin embargo, este trabajo no es exitoso y visiblemente se puede comprobar en una visita simple a las zonas de Huaycoloro, San Juan de Lurigancho y el Cercado de Lima. Los esfuerzos de ANA en los talleres de sensibilización y asesoría técnica parecen ser inútiles, ya que no existe una forma práctica y real de aplicación de multas y penas para estas prácticas consideradas delitos en la legislación actual.

Las plantas industriales y los relaves

IMAGENES DEL RECORRIDO DEL RIO RIMAC

Las aguas expulsadas de las plantas industriales sin ningún tratamiento, son también unas de las fuentes principales de contaminación, afectan enormemente la calidad del agua, implicando un mayor esfuerzo para potabilizarla. Según la ley N° 29338 (Ley de Recursos Hídricos) todo vertimento de agua residual requiere autorización, a pesar de ello, los recursos destinados para la fiscalización y cumplimiento de la norma no son grandes, y los avances son lentos.

La intensa actividad minera en la cuenca alta del río Rímac, mediante explotación de minerales como el plomo, cobre, zinc, plata, oro y antimonio es desencadenante de grandes extensiones de relaves y vertimentos tóxicos, que si bien es cierto no han contaminado directamente las aguas, hasta el momento, sí constituyen una grave amenaza ambiental y sanitaria por la cercanía de sus ubicaciones. Las empresas comprometidas son Volcán Compañía Minera S.A.A., Unidad Ticlio, Empresa Minera Los Quenuales S.A., Unidad Casapalca, Compañía Minera Casapalca S.A., Perubar S.A. – Unidad Rosaura y Compañía Minera San Juan (Perú) S.A

La contaminación cuesta

Según datos de SEDAPAL, el costo para conseguir que el agua se convierta en potable, ha crecido sostenidamente en los últimos años, alcanzando unos 30 millones de soles al año. Los costos de operación incluyen desde hace 3 años el uso del carbón activado y otros insumos químicos que se deben usar en la planta de captación de la Atarjea.

El 99% de la contaminación bacteriana es eliminada por un proceso que comienza con el paso del agua del río por las bocatomas con rejillas para la retención de los materiales sólidos, con un esforzado trabajo de los operarios para eliminar manualmente esos residuos; luego pasa por el desarenado, donde se asienta la arena y las partículas pesadas; continúa con la precloración con el que se introduce dosis de cloro y termina con los embalses, donde las aguas son colocadas en estanques reguladores, antes de pasar a las dos grandes pozas de almacenamiento con capacidad para abastecer a toda la ciudad de Lima por solo 15 horas.

El año 2015 el Ministerio del Ambiente (MINAM) aprobó los estándares de calidad ambiental para el agua (ECA – agua) con el cual se estableció el nivel de concentración de elementos o sustancias físicas, químicas y biológicas que no representan riesgos significativos para la salud de las personas ni para el ambiente. El estándar que debe alcanzar SEDAPAL para las aguas que abastezcan a la ciudad de Lima es la categoría 1-A2, es decir que el agua puede ser potabilizada con tratamiento convencional, el peligro es que si la contaminación continúa en ese frenético crecimiento, esa categoría pueda subir y se requiera tratamiento avanzado, con lo cual los costos se elevarían enormemente y se trasladarían a los recibos que mensualmente debemos pagar.

Un problema de salud pública

La Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA), es una entidad también comprometida con la responsabilidad de la contaminación del río Hablador. Se encuentra dentro de sus funciones la prevención para que las industrias cuenten con sus propias plantas de tratamiento, pero además debe tomar acciones para prevenir que residuos químicos y sanitarios provenientes, por ejemplo de hospitales y clínicas, terminen en el fondo del río. Bacterias y virus, como el VIH en jeringas utilizados para tratar el SIDA, -existe un centro  en la cuenca, en donde se trata a estos pacientes- pueden convertirse en causantes de alertas sanitarias con un alto impacto en la salud pública.

Esfuerzos para revertir la situación

ANA dispuso el año 2010, la implementación del Programa de Adecuación de Vertimientos y Reusos de Agua Residual (PAVER), mediante el cual toda empresa o institución que posea un generador de aguas residuales debe presentar un plan de adecuación y manejo ambiental. Dicho compromiso genera una obligación de realizar inversiones para tratar adecuadamente las aguas residuales, y su incumplimiento puede generar multas que varían entre las 5 y 10,000 unidades impositivas tributarias (UIT). El plazo que se estableció para el registro se ha ampliado continuamente, y ANA ha realizado el seguimiento de los compromisos de las empresas ubicadas en la cuenca del río Rímac, sin embargo, aún no se observan resultados contundentes de mejora.

Estudios de ANA revelan que descontaminar el Rímac es un proyecto de largo plazo que puede tomar aproximadamente 10 años con una inversión de mil millones de dólares. Existe un plan elaborado con apoyo del gobierno de Corea del Sur para ejecutar ese proyecto, que incorpora la construcción de reservorios, descolmatación de riberas, plantas de tratamiento de agua y eliminación de los vertederos de aguas residuales y residuos sólidos.

Un ejemplo de inversiones millonarias para recuperar ríos aparentemente muertos es el famoso río Támesis, en Londres (Inglaterra). El crecimiento de la población, resultado de la revolución industrial, y la existencia de un sistema de drenaje que convirtió al río en la alcantarilla de la ciudad, provocó graves problemas de salud pública como el cólera que llegó a contaminar y matar miles de personas. Su recuperación costó millones de libras esterlinas, décadas de trabajo y concientización. Ahora es la fuente principal de agua en Londres.

Conclusiones

El trabajo conjunto de ANA, SEDAPAL, DIGESA, Ministerio de Viviendas, Municipalidades, empresarios y la población en general, debe complementarse con una extensa campaña mediática sobre concientización ambiental y de salud. El Gobierno debe proporcionar los recursos necesarios para obtener las características mínimas que permitan que el agua sea apta para consumo humano.