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LA PRODUCCIÓN GENERAL DE UN LIBRO IMPRESO

Por: Cecilia Otalora Canales

Lo que la pólvora ha hecho por la guerra, la imprenta lo ha hecho por la mente. Wendell Phillips.

Antes de hablar de la producción en sí, nos remontaremos a los antecedentes. Iniciaremos diciendo que la escritura se crea por la necesidad de comunicación, la que se plasma puntualmente en la escritura. Hay que recordar que los clanes nómadas no tenían nada duradero que guardar y menos algo de lo que se debiera llevar cuentas. Los insumos con los que se alimentaban, como los animales, las raíces y las bayas, se consumían o no, pero no podían guardarse en graneros, por lo que para ellos no existía la necesidad de contarlos y menos registrar existencias.

Si bien los pueblos primitivos no tenían nada que contabilizar, sí tenían muchas historias que contarse y en base a la necesidad de transmitir esas historias, es posible que se hubiera propiciado la invención de la escritura.

Los nómadas vivían en grupos pequeños y les bastaba con el lenguaje oral para trasmitir su mensaje entre ellos y sus generaciones siguientes. Los mitos, las leyendas y las sagas se trasmitieron de grupo en grupo, pero debía registrarse de un modo más visual para que todos los integrantes del grupo pudieran contemplarlo o reunirse en torno a ello, por eso se pintaba o grababa sobre las inmutables paredes de las cuevas.

A comienzos de la década de 1990, el paleontólogo italiano Emmanuel Anati, sostuvo la más moderna teoría sobre el origen de la escritura. Después de estudiar y registrar más de veinte millones de signos grabados en las paredes de las cuevas de todo el mundo, llegó a la conclusión de que resultaba posible ver en ellos más que simples dibujos. Además de pictogramas que representaban objetos, personas y animales, había también ideogramas, que hacían alusión a conceptos como la fecundidad o la caza, e incluso psicodramas, que figuraban estados de ánimo, nada distinto o inferior, pues a los primeros signos de la escritura sumeria o egipcia.

Es así como se concluye que el hombre quizá inventó la escritura por necesidad, sí, pero no se trató de una necesidad económica, sino espiritual, la arraigada y muy humana necesidad de comunicarse.

El libro y su proceso de producción

La Unesco ha definido oficialmente las características del libro: “Se entiende por libro una publicación impresa no periódica que consta como mínimo de 49 páginas, sin contar las de cubierta, editada en el país y puesta a disposición del público”.

Es sabido que los últimos indicadores muestran una paulatina desaparición de los formatos impresos. Desde que Gutenberg, 1440, industrializó el proceso inventando los tipos móviles, dio paso a la producción masiva.

El libro en forma de códice e impreso en papel, tal y como lo conocemos actualmente, aparece a finales del siglo XV. A los libros impresos antes del 1 de enero de 1501 se les llama incunables. El término «incunable» hace referencia a la época en que los libros se hallaban «en su cuna», es decir en la primera «infancia» de la técnica moderna de hacer libros a través de la imprenta. Así, son reconocidos como incunables los libros impresos entre 1453 (fecha de la invención de imprenta moderna) y 1500, procedentes de unas 1200 imprentas, distribuidas entre 260 ciudades, con un lanzamiento aproximado de 35 000 obras distintas. Pero crear el libro impreso fue el preámbulo de otros tipos que conoceríamos como libros digitales.

El inicio de la inteligencia artificial (1956) evolucionó los procesos de confección del libro, comenzando por la fotocomposición, es mejorada en 1985 y se transformó en la autoedición, la que supone la aplicación de la informática a la tipografía con el uso de un programa de tratamiento o proceso de textos y una impresora láser.

En el caso del audiolibro llegó a su auge en el Reino Unido a principios de 1960, considerado como una nueva forma del libro. No es un medio universal ya que es casi exclusivo de obras narrativas. Ha servido de medio cultural para ciegos.

Para la creación de un libro existen pasos que se deben en cuenta para un óptimo resultado:

El escritor

Es quien inicia la aventura seleccionando el tema. Debe tener cosas nuevas que compartir y procurar siempre que el contenido resulte interesante. Es muy importante cómo se inicie a contar una historia. Se sabe que una novela, por ejemplo, puede retener el interés del lector o más bien sentirse defraudado y dejar el texto después de ls primeros cuatro párrafos.

El corrector de textos

Se encarga de corregir la ortografía, la gramática, la sintaxis, la ortotipografía, el estilo, el formato de texto y la precisión fáctica (casi nunca el contenido, salvo previa consulta al autor) del texto, de un periódico, o un libro antes de que pasen a la etapa de composición tipográfica. Se trabaja en un archivo físico en Word, en un segundo archivo se ingresan las correcciones, en un tercer archivo impreso se verifica que el texto contenga las correcciones. Se sugiere tres revisiones. Curiosamente, cuando se ingresan las correcciones en el archivo, se suele generar nuevas, por eso se revisa acuciosamente.

Editor

Editar un libro requiere de mucho esfuerzo. La elaboración de un libro es una cosa y el funcionamiento que pueda tener nivel comercial es otra. Ambas, claro está, fundamentales tanto para el autor como para la editorial. Su trabajo pasa por la selección: el editor muchas veces desempeña el rol de «cazatalentos» y se dedica a identificar a aquellos autores o libros que podrían destacar en el mercado según la línea editorial establecida.

Producción: luego de haber elegido el autor de publicar, el editor debe coordinar y dirigir el proceso de «manufacturación» del libro. Mientras se va pensando en cómo será el libro (el objeto: cubierta, interiores, etc.), el editor se reunirá con el autor para establecer las condiciones de la publicación, mediante un contrato que deberán acordar y firmar ambas partes (editorial-autor).

Distribución: de poco sirve que todo lo anterior se haya llevado a cabo a cabalidad si luego no se cuenta con las vías adecuadas para «poner en circulación el libro». Quizás esta sea una de las tareas más difíciles para un editor. Debido a la enorme cantidad de editoriales existentes, resulta complicado encontrar una empresa efectiva que acepte «distribuir» cualquier tipo de libro.

Difusión y marketing editorial: Además de poder distribuir adecuadamente un libro, el editor debe responsabilizarse de organizar o generar una buena estrategia para promoverlo o promocionarlo. Poseer ciertos conocimientos de marketing facilitará sin duda dicha tarea.

Diseño: En la producción de un libro intervienen muchos factores tales como el tipo de papel, el diseño, la tipografía, la encuadernación, las tintas, los acabado, etcétera. Solo mediante la correcta combinación de todos ellos se consigue crear un libro que transmita la esencia de tu mensaje.

Por lo general, el gramaje, medida más común para definir el peso de un papel, va desde 70 a 170 gramos por metro cuadrado. Una vez terminada esta fase se envía a la imprenta donde se le realizará la impresión previa. Es allí donde podemos visualizar pequeñas fallas o se podrán hacer algunas correcciones, si fuera necesario, viendo en conjunto cómo funciona la distribución del texto.

La importancia de la maquetación se basa en el efecto visual que tiene un libro, es la belleza del mismo.

Promotores e Internet

Son los grandes aliados de la promoción del libro que se necesita difundir. Nos permite llegar al mayor cantidad de posibles lectores, presentando algunos adelantos de lo que se puede encontrar en el interior.

La librería

La distribución de los ejemplares en las librerías en el Perú, es crítica. Se invierte en un producto con muy poca salida, no por la mala calidad de lo que se ofrece, sino por la insipiente comunidad lectora en el país. La crisis ha hecho que los pedidos se reduzcan. La librería cobra el 40% del costo total del libro por la exposición en tienda. Aún así, se dejan cinco ejemplares, por ejemplo, treinta días después cancelan solo los vendidos que pueden ser algunos o ninguno.

La comunicación

En donde hacemos funcionar a nuestros contactos es en la prensa. Se envía un ejemplar a todos los medios que puedan tener algún programa o columna que tenga que ver. Se espera que se haga una mención o una crítica favorable que incremente el interés en el libro.

Ferias y tertulias

Una de las vitrinas en la que todo escritor peruano quiere ver su obra es en la FIL de Lima. Es una feria que se encuentra en crecimiento y congrega a más de 200 000 visitantes y sus ventas directas al público llegan varios millones de dólares. Su oferta cultural gira principalmente en torno al libro, pero incluye también representaciones teatrales, cine, música, danza, artes visuales, entre otros. Cada año cuenta con un país invitado, el cual se ve representado por sus autores, editores, libreros e instituciones culturales en general.

Es un buen escenario para hacer las presentaciones de nuevos libros porque es el punto principal de encuentro de  lectores activos que buscan mediante la lectura, nuevos horizontes.