Ecología

LA FORMACIÓN DE LOS HURACANES Y SU HISTORIAL

Por: José Collantes

Ante las últimas noticias del huracán Irma y su fuerza destructora en el Caribe y Estados Unidos, cabe preguntarse cómo se forman los huracanes y se determina su peligrosidad. Los huracanes son ciclones tropicales, las tormentas más violentas del planeta. Son como motores gigantes que transforman el calor del océano en grandes tormentas caracterizado por movimientos de masas de aire a gran velocidad.

Los huracanes, ciclones y tifones, son el mismo fenómeno meteorológico que solo cambia de nombre dependiendo del lugar donde se origina. Las tormentas que se producen en el Atlántico Norte y el Pacífico Oriental son llamados huracanes, en nombre del dios del Caribe llamado “Hurrican”. En el Pacífico Occidental las mismas tormentas son denominadas como “tifones”, mientras que en el Océano Índico y en el suroeste del Pacífico se les llama simplemente “ciclones tropicales”. En todos los casos, la característica de estos desastres naturales es que se forman sobre océanos de agua templada y en zonas cercanas a la línea ecuatorial.

Una tormenta tropical, originada a partir de la formación de nubes en las aguas cálidas del océano, se convierte en huracán cuando los vientos alcanzan los 120 kilómetros por hora. Este fenómeno es causado a partir del calor en la superficie del océano, superiores a los 26° Celsius, el aire cálido y húmedo se eleva producto de la evaporación creando un área de menor presión cerca de la superficie, este aire que llega a las capas altas de la atmosfera se condensa produciendo nubes con alta carga, la baja presión generada en la superficie origina fuertes vientos a su alrededor por que el aire circundante debe ocupar ese lugar, y nuevamente se repite el proceso de elevación del aire cálido y húmedo en forma de espiral, generando una especie de círculo al centro, el ojo de la tormenta, donde la presión de aire es muy baja, pero sin embargo alrededor los vientos giran cada vez con más intensidad y fuerza. Las tormentas pierden fuerza al tocar tierra porqué se quedan sin el combustible de aire caliente del océano, pero si pueden avanzar peligrosamente tierra adentro sostenido por la lluvia y la presión atmosférica, hasta diluirse lentamente por completo.

Los huracanes son medidos a través de la escala denominada Saffir-Simpson, el cual mide la velocidad del viento: Categoría 1 (vientos entre 120 y 153 kilómetros por hora), Categoría 2 (entre 154 y 177 kilómetros por hora), Categoría 3 (entre 178 y 208 kilómetros por hora), Categoría 4 (entre 209 y 251 kilómetros por hora) y Categoría 5 (vientos superiores a 252 kilómetros por hora).

En el Atlántico Norte donde se forman los huracanes que azotan el Caribe, México y los Estados Unidos, su temporada de aparición es entre el 1 de junio y 30 de noviembre de cada año. La Organización Meteorológica Mundial les asigna un nombre en forma predefinida cada año para facilitar la información al público. En los años pares los nombres siempre empiezan por un nombre masculino y en los años impares comienzan con un nombre femenino.

El huracán que ha causado más pérdida de vidas, es el denominada Gran Huracán de 1780, denominado también San Calixto, que provocó la muerte de más 22,000 personas en su paso por varias islas del Caribe, entre ellas Martinica y Barbados. Por otro lado, los huracanes más grandes registrados fueron Sandy, alcanzó los 1,520 kilómetros de diámetro, e Igor, llegó a tener 1,480 kilómetros. El huracán más rápido de la historia fue el Gran Huracán de Nueva Inglaterra de 1938 que se movía a una velocidad de hasta 110 kilómetros por hora. Mientras que hasta la fecha nadie ha superado al huracán Camille, en 1969 llegó registrar vientos de 305 kilómetros por hora, con una fuerza sostenida de 280 kilómetros por hora. Finalmente, el famoso huracán Katrina es considerado el más destructivo de la historia, ya que además de 1,800 personas fallecidas provocó daños que se estimaron en más de 100 mil millones de dólares.