Ecología

LA BASURA EN LIMA SIGUE SIENDO UN PROBLEMA SIN RESOLVER

Por: José Collantes

Hace unos veinte años atrás, uno de los grandes problemas de la ciudad de Lima fue la existencia de grandes vertederos de basura a lo largo de calles, avenidas y parques, que generaron un enorme riesgo en la salud de millones de vecinos.

El alcalde de Lima en ese tiempo, Alberto Andrade, enfrentó el problema mediante la búsqueda de financiamiento internacional para hacer un plan de emergencia de limpieza de la ciudad, lo que no se hacía debido a los recortes presupuestarios del Gobierno Central por motivos políticos.

También fue el pionero para la privatización del sistema de recojo de basura en coordinación con los alcaldes municipales de los distritos, la habilitación de rellenos sanitarios y la reorganización de los ambulantes que ocupaban las calles especialmente las plazas principales del centro de Lima.

La ciudad realmente se inundaba en basura, era consideraba la capital más insalubre de Sudamérica y los limeños percibían que eran el más grande problema de la ciudad.

Han pasado varios  gobiernos municipales y ciertamente la situación ha mejorado, ya no se observan las avenidas llenas de basura porque en casi en todos los distritos de la capital existe un sistema de recojo de basura,  basado en horarios donde se ha logrado culturizar a grandes sectores de la población para sacar sus bolsas de desperdicios y colocarlas afuera de sus casas para que sean recogidas los camiones de basura.

Sin embargo, existe aún distritos donde la gestión de los residuos sigue siendo un problema sin resolver, ejemplo de ello son La Victoria, El Agustino, San Juan de Lurigancho y Villa María del Triunfo. Coincidentemente, estos municipios se caracterizan por tener problemas presupuestales, grandes espacios invadidos por comerciantes ambulantes y un deficiente manejo de los mercados mayoristas y minoristas.

Desde hace algunos años ya existe la política de diferenciación de desperdicios, que es una tendencia mundial como buena práctica para tratar los residuos de manera adecuada basada en su composición (orgánico, papeles, vidrio, plástico, etc.),  lo cual ha sido promovido por municipalidades en instalaciones públicas y empresas privadas. Aún es necesario que este tratamiento sea difundido a los mercados locales y sobre todo a los vecinos mismos, para ello está funcionando en algunos distritos la entrega gratuita de bolsas diferenciadas para la separación de desperdicios.

Uno de los problemas que aún persiste en toda la ciudad es el abandono callejero de basura y de desperdicios. Muchas personas sin conciencia ciudadana y respeto al lugar donde viven arrojan basura con naturalidad a las calles: envolturas, botellas, cáscaras de frutas, etc., por supuesto, todo ello se va acumulando sobre todo si esos lugares no son puntos de recolección para los camiones o no están dentro del recorrido de la limpieza pública.

El uso de la tecnología de aplicaciones móviles es una forma creativa para la detección de estos lugares. En la ciudad de los Ángeles (Estados Unidos) se ha puesto en funcionamiento el aplicativo llamado GeoHub (geohub.lacity.org) el cual permite ubicar los basureros ilegales de la ciudad basada en la información proporcionada por los propios usuarios y así  las autoridades locales la aprovechan para enfocar sus esfuerzos de limpieza en estas  calles sucias.

Aunque muchos utilicen la excusa de que no existen suficientes contenedores públicos de basura para justificar la negligente acción de arrojar sus desperdicios a la calle, no se debe dejar de reconocer que se requiere una mayor cantidad de tachos y contenedores en las calles. En un simple recorrido por varios distritos de la capital se puede comprobar que en lugares como Miraflores, San Borja y San Isidro se pueden encontrar contenedores y tachos en cada una o dos esquinas, y eso contribuye a reforzar la concientización de los vecinos en el cuidado y la limpieza de la ciudad.

Los recicladores son un arma fundamental para la recolección de basura basada en vidrio, plástico, metal y madera, sin embargo, ellos se muestran indiferentes sobre aquellos desperdicios que no son reutilizables. La importancia de su trabajo debe ser regulada por las municipalidades distritales como parte de una política integral de reciclaje.