Dr. José Esquerra La Torre

ES HORA DE QUEMAR LA PRADERA

Las nuevas generaciones están desarrollando una nueva filosofía de vida, basados en las habilidades de cada persona, creando una mentalidad emprendedora, capaz de generar cambios organizacionales, incentivando las ganas de salir adelante., con el aprendizaje continuo acompañado de la creatividad trabajando en equipo.

Al realizarse esta nueva filosofía de estas generaciones, tenemos que entender que se están eliminando mentalmente las filosofías de las generaciones anteriores, estas nuevas generaciones está derribando cincuenta años de conocimientos, sobre los fundamentos del trabajo y de la competencia. Ningún segmento de los negocios es inmune. Las estructuras de las compañías están cambiando; las relaciones entre las compañías están cambiando; la naturaleza del trabajo está cambiando; la definición del éxito en los negocios está cambiando. El resultado es una revolución con un alcance tan grande como la Revolución Industrial.

Las generaciones anteriores desarrollaron la revolución industrial que marcó una etapa muy significativa en la humanidad en forma global, estas generaciones están realizando la revolución de los emprendedores a través del conocimiento y la tecnología interconectándose en forma global , moldeando al mundo en un mundo de enormes oportunidades, pero también de nuevas incertidumbres. Estamos en una economía manejada por la tecnología en donde las viejas fronteras entre los países ya son obsoletas y en donde sólo los trabajadores brillantes y recursivos podrán crear las empresas ágiles que sobrevivirán en el próximo milenio. Está generación va a marcar una etapa muy significativa para la humanidad.

Que puede hacer las generaciones anteriores (a partir de 50 años a mas) para contribuir en un avance solido a las nuevas generaciones en su gran revolución de emprendedores y nuevas empresas. Podríamos preguntarnos de una manera diferente, que es lo que no deberíamos hacer y así evitar una influencia negativa o retardar el desarrollo de su revolución de los Emprendedores de las nuevas generaciones.

Tenemos que tener en cuenta que la sociedad donde se están desarrollando estas nuevas generaciones,  es como un terreno fértil en donde pueden crecer muchas cosas, pero al que hay que sembrar continuamente. Sembrar ideas, sembrar conocimientos, aptitudes, competencias; sembrar relaciones y conexiones; sembrar momentos de solidaridad, sembrar ejemplo de vida, sembrar correcciones en los actos incorrectos.

En estos momentos en Latinoamérica hay un remesón social,  que recae en la comunidad como un estupro político que daña a las nuevas generaciones de Latinoamérica y del mundo,  por los casos de corrupción de Odebrecht o Lava jato que están inmersos las más altas autoridades y que mayormente pertenecen a las generaciones anteriores.

El vocablo estupro procede del latin stuprum, que significa deshonor, vergüenza pública. En sentido judicial, simboliza “el empleo de la fuerza contra alguien más débil”, comprendida la violencia sexual, también. En la raíz indoeuropea, estupro significa golpear.

Etimológicamente, estupro significa también, “vergüenza pública”. En ese sentido hoy podríamos decir que la gran masa de la sociedad de estos países están sufriendo un estupro colectivo, gracias al espectáculo que ofrecen sus políticos y gobernantes, que parecen moverse no para mejorar las condiciones de vida de los que más sufren el azote de la crisis, sino para mantenerse en sus cargos, para salvarse de los tribunales que les piden cuentas, o para medrar económicamente.

Si estupro, originalmente, indica la fuerza ejercida contra alguien más débil, , las mentiras a que están los políticos acostumbrados a decir que engañan la buena fe de las personas sencillas, la corrupción que impide mejoras en la educación, la salud o la cultura , el despilfarro y los privilegios de los gobernantes ante los ojos de familias que aun trabajando duro, no consiguen acabar el mes sin endeudarse, ni pueden ofrecer a sus hijos una formación que les prepare para un futuro mejor que el que ellos vivieron está llevando a cabo un estupro moral colectivo.

Este estupro moral colectivo es el que daña a las nuevas generaciones, e influye en un atraso de sus comunidades., cómo lo menciona muy bien Juan Arias en su artículo: estupro político más o menos hace un año.

Considero que por el bienestar de las nuevas generaciones, los nuevos emprendedores, deberían comprometerse en la fiscalización y observación y análisis de las acciones de los políticos y empresarios de las generaciones anteriores, y así mejorar el camino de las nuevas generaciones para el bienestar delas sociedades futuras.

Cuando salió a la luz la gran corrupción en Latinoamérica, Odebrecht o Lava jato comenzamos a comprender que nuestros políticos en Latinoamérica vienen arrastrando esta corrupción de muchos años atrás en complicidad de empresarios y instituciones, que deberían fiscalizar estas acciones, más aun, encontramos algunos políticos jóvenes que han aprendido y quieren continuar con lo mismo.

En nuestro País la población percibía o tenía la sensación que los principales políticos eran muy corruptos, pero sin embargo las instituciones que debían fiscalizarlos nunca encontraron que podían estar vinculados a actos de corrupción, más aun la población también percibía qué estas instituciones eran muy corruptas según encuestas realizadas, y estas mismas características se observa en Latinoamérica.

Todas estas acciones de corrupción tienen que ser castigadas con seriedad, los cambios se avecinan, tenemos la esperanza que las nuevas generaciones no permitirán que esto se repita necesitamos brindarles a estas generaciones una sociedad diferente y que no influyan estos actos vergonzosos en ellos. Nuestra mayor chance de progreso en los próximos años es la maduración de la generación que comenzó a formarse con los colegios mayores (PERU) donde miles de jóvenes tuvieron acceso al conocimiento global y a métodos de enseñanza alternativos, y que están ingresando en las universidades Nacionales como Internacionales y al mercado laboral. Nuestra expectativa es que esta nueva generación de “nativos digitales” sea más abierta al mundo, más receptiva a los cambios y más emprendedora. Pero esos rasgos modernizadores solo podrán germinar en un terreno fértil. En toda Latinoamérica se está invirtiendo importantes recursos en preparar a las nuevas generaciones para una sociedad moderna pero los actos de corrupción frenan este desarrollo.

El desarrollo en el siglo XXI requiere una cultura emprendedora, un entorno político y social que promueva la ética el conocimiento, libertad para experimentar innovaciones y un sistema educativo que prepare para un futuro en donde las destrezas y los conocimientos necesarios serán diferentes a los del pasado.