Dra. Ruby Bocángel Penny

CARTA DE DON SIMÓN BOLIVAR A SU AMIGO DON JOAQUÍN MOSQUERA

Por: Ruby Bocángel Penny

El año 1823 fue nefasto para el Perú, pues transcurrió entre luchas internas, la ocupación del ejército realista en gran parte del país, incluso la Capital y un gran caos político.

Esta situación facilitó la llegada al Perú de don Simón Bolívar, como un salvador de la terrible situación por la que atravesábamos.

En carta a don Joaquín Mosquera, Plenipotenciario colombiano en Lima, don Simón Bolívar su gran amigo, le decía: “Es preciso trabajar porque no se establezca nada en el país, y el modo más seguro es dividirlos a todos.

La medida adoptada por Sucre de nombrar a Torre Tagle, embarcando a Riva Agüero con los diputados y ofrecer a éste el apoyo de la división de Colombia para que disuelva el Congreso es excelente.

Es preciso que no exista ni simulacro de gobierno, y esto se consigue multiplicando el número de mandatarios y poniéndolos a todos en oposición.

A mi llegada debe ser el Perú un campo rosado, para que yo pueda hacer con él lo que me convenga”. (Dellepiane, Carlos. ob.cit).

Y así ocurrió. En junio de 1823 Canterac, jefe realista designado para hacer frente al proceso de insurrección independista, ocupó la Capital.

La ocupación de Lima hizo que El Congreso, el Gobierno, los Tribunales y las oficinas públicas en resguardo, se trasladaran a las fortalezas del Real Felipe en el Callao.

Se precisaba de una ayuda inmediata y extraordinaria, dada la coyuntura sudamericana, se necesitaba de Bolívar. Se pactó entonces el auxilio de tropas colombianas.

Entre ellas y en calidad de Enviado Extraordinario de Bolívar llegó el general don Antonio José de Sucre, quien debía dirigir a las fuerzas auxiliares colombianas y sobre todo preparar el camino para que Bolívar fuera llamado al Perú.

Sucre aprovechó la ocasión para ahondar las relaciones entre el Congreso y Riva Agüero, entonces Presidente del Perú, ofreciendo las armas colombianas por “garantía de su libertad”.

En el Callao, estalló la discordia entre el Congreso y Riva Agüero. El 19 de junio el Congreso dispuso que tanto el Gobierno, como los Tribunales y el Congreso mismo se fueran a Trujillo, creándose un Poder Militar que se encargó a Sucre.

Se acordó entonces invitar a Bolívar para que terminara la guerra emancipadora en el Perú. Se concedió asimismo a Sucre honores similares al de Presidente de la República y el día 23 de junio se dispuso que Riva Agüero quedara exonerado del mando Supremo. La discordia se encontraba en marcha.

Riva Agüero no estuvo de acuerdo con tal disposición y se dirigió a Huanchaco, con parte de los diputados en donde estableció su propio gobierno en la ciudad de Trujillo.

En el mes de julio del mismo año, Sucre delegó a Torre Tagle el alto mando del país, conservando el alto mando militar.

De otro lado, habiendo sido desocupada la Capital por Canterac, el Congreso en uso de sus facultades depuso a Riva Agüero y nombró a Torre Tagle Presidente de la República en su reemplazo.

Así, en agosto de 1823 el Perú, era un campo rosado. Se encontraba dividido, con dos Presidentes y dos Congresos, y en esos momentos tan difíciles, aparecía don Simón Bolívar en el escenario peruano.