Dra. Ruby Bocángel Penny

CALIDAD DE VIDA EN LA CIUDAD Y SUS GRADOS DE CALIFICACIÓN

LA CALIDAD DE VIDA EN LA CIUDAD
Por: Dra. Ruby Bocángel Penny

El término “calidad de vida”, podría entenderse como la posibilidad que tiene una persona o una comunidad, de alcanzar el bienestar y la satisfacción de sus necesidades.

Esta calidad de vida tiene determinados grados de calificación: puede ser excelente, buena, deficiente o mala; la cual está de acuerdo y en proporción al número de necesidades satisfechas y al grado de bienestar que las personas consigan alcanzar.

Por ello es posible afirmar que los habitantes de un país desarrollado y rico, disfrutan de una calidad de vida mucho mayor y mejor que la que pueden vivir o disfrutar los habitantes de un país pobre y subdesarrollado. Se puede afirmar que es superior la calidad de vida de un estrato social económico alto, que la de un estado socio-económico bajo y marginado.

Este concepto de “Calidad de vida” nos remite además a una consideración de tipo psicológica. Nos estamos refiriendo al grado de adecuación, a las características físicas del medio urbano de la ciudad, a las metas y planes de los individuos. Se puede afirmar entonces que la ciudad contemporánea afecta y tiene que ver con el comportamiento social.

Así, el ambiente social ofrece recursos para afrontar las dificultades y perseguir el bienestar social. Según el Profesor Daniel Stokols, el bienestar perseguido por los individuos se basa en lo siguiente: 1) Salud Física: requiere condiciones adecuadas de salud, baja contaminación, etc.- 2) Bienestar Emocional: requiere la capacidad del control del escenario donde se desenvuelve el individuo, seguridad del medio físico, etc.- 3).- Cohesión de la red social, condiciones en las que ocurre la interacción y el contacto social, capacidad de participar en el diseño de los recursos ambientales.

En este punto hay que considerar también que no basta con que la persona viva en una ciudad moderna y grande, es necesario también que el habitante tenga la oportunidad de disfrutar y aprovechar todos los recursos que esa ciudad pueda proporcionarle para que tenga una calidad de vida acorde con el sitio en donde vive, es decir que logre una calidad de vida satisfactoria en ese lugar.

Cabe destacar, que también es posible determinar que la calidad de vida en una ciudad pequeña o mediana en un país desarrollado, puede ser superior a la que se vive en la ciudad capital o principal de ese mismo país.
De allí que otro aspecto a considerar y muy importante es que muchas personas, por tradición, formación, temperamento, hábitos o gustos, prefieren vivir en una zona rural, aunque allí no disponga de los servicios y recursos de la gran ciudad, ya que consideran que tienen una calidad de vida mucho mejor en el campo que en la ciudad.

Es un hecho que muchas personas no gustan ni desean el teléfono, los celulares, los vehículos, ni las nuevas tecnologías, menos el ruido ensordecedor de la ciudad ya que se sienten satisfechos y más cómodos en una casa de campo, en donde no encuentran todo lo que los centros urbanos ofrecen, pero están muy confortables y son más felices.

Esto nos hace reflexionar sobre un aspecto fundamental del concepto de calidad de vida, que es el de su subjetividad y su relatividad. Lo que nos lleva a precisar las limitaciones que existen para dar una definición exacta sobre lo que debe entenderse como “calidad de vida” y en ese aspecto, llegamos a la conclusión que su valoración es personal y subjetiva.

Ahora bien, ¿Qué ocurre con la calidad de vida en una ciudad?, pues cuando una ciudad o centro urbano crece y recibe más habitantes cada año (como ocurre con la ciudad de Lima u otras ciudades grandes), se puede apreciar una tendencia hacia el desmejoramiento de la calidad de vida. Esto debido a la concentración urbana de la población.

A nivel mundial, en los últimos tiempos y a un ritmo acelerado se ha dado un elevado crecimiento demográfico, lo que da lugar a una presión excesiva de la población sobre los recursos, sobre todo alimentarios.

En estos casos la manera adecuada de superar el problema observado es que los servicios, su equipamiento urbano y su infraestructura física y administrativa crezcan, se organicen y persigan un crecimiento mayor que el crecimiento de su población.

Sin embargo, este aspecto no se ha dado y es así que vemos que las ciudades tienen que soportar una calidad de vida deteriorada. El desordenado y desproporcionado crecimiento, debido (en nuestro caso) a las voluminosas corrientes migratorias internas (por ello) el incremento permanente de la demanda por servicios públicos, el exagerado e incontrolado aumento del parque automotor, el desorden, indisciplina e indiferencia de la mayoría de sus habitantes, han ocasionado una situación cada vez más caótica y de difícil solución, o con soluciones a largo plazo, nunca antes. Toda esta situación deriva en una calidad de vida deficiente e insatisfactoria.

En relación a este aspecto, se han desarrollado indicadores. La medición del índice de la calidad de vida de las ciudades ha alcanzado mucha popularidad y constituye una herramienta para calcular, medir, el desarrollo de la vida en las ciudades. Se trata de herramientas útiles, pues con sus referentes se trabaja en el desarrollo e implementación de soluciones a las más diversas situaciones. Estos indicadores se basan en encuestas y otros, realizadas anualmente, considerando determinados criterios de medición.

Para este fin la conocida encuestadora Internacional Mercer, consultora líder en Recursos Humanos, lleva a cabo su Encuesta de Calidad de Vida todos los años. Los informes de dicha encuestadora brindan información valiosa y recomendaciones sobre la calidad de vida en las ciudades, confeccionada sobre la base de 440 ciudades en todo el mundo.
Según sostienen investigadores de Mercer, “es importante considerar determinados factores como estabilidad interna, eficacia en el cumplimiento de la ley, los niveles de delitos y las instalaciones médicas al momento de decidir sobre los niveles de calidad de vida en las ciudades”.

Los cálculos se realizan sobre la base de una ciudad con el mayor puntaje, en este caso Viena con 100 puntos, y los demás serán clasificados con referencia a ésta.
Viena es la ciudad con mejor calidad de vida en el mundo según el ranking de calidad de vida 2015 de Mercer. Como ha ocurrido en años anteriores, las ciudades europeas en general se encuentran en los primeros lugares junto con las principales ciudades de Australia y Nueva Zelanda. Zúrich, Auckland y Múnich ocuparon el segundo, tercero y cuarto lugar en el mundo, respectivamente. El quinto lugar lo ocupó la ciudad de Vancouver en Canadá, la única ciudad de América del norte que ocupa ese elevado primer lugar.
En Asia, Singapur (26) tiene un puesto bastante alto, mientras Dubái (74) se sitúa en el primer puesto en todo medio oriente y África.

Cabe resaltar que en Latinoamérica, Montevideo (78) ocupa el primer lugar y Port Au Prince (228) ocupa la posición más baja de la región.
Por otro lado en Sudamérica, Montevideo (78) como señalamos se encuentra en el primer lugar, seguido de Buenos Aires (91), Santiago (93) y Lima ocupa el puesto 124 igual que el año 2014. Mientras La Paz (156) y Caracas (179) ocupan los más bajos lugares.

Según analistas de la consultora, las ciudades sudamericanas están catalogadas “como ciudades con problemas de estabilidad económica y política y despiertan mucha desconfianza en las esferas económicas”, existiendo un factor que no se puede pasar por alto: el incremento en las tasas delictivas de la región.

Fuente: Mercer Human Resource Consulting, 2015.

De otro lado, la calidad de vida de los habitantes de una ciudad se mide también en función de otros aspectos también muy importantes y que tienen que ver con la satisfacción y el ambiente adecuado de los individuos, éstos son: el número de áreas verdes con que cuenta, la pureza del aire que respiran, el agua que beben y hasta la presencia de un adecuado sistema de manejo de los desechos que producen.

Las autoridades cumplen un papel muy importante en hacer cumplir estas condiciones. Lima actualmente es una ciudad que vive en medio del caos, debido al tránsito incontrolado, los altos niveles de inseguridad ciudadana, una contaminación insoportable, obras sin una debida planificación urbana, enfermedades sociales como femicidios, prostitución, enorme y descontrolado crecimiento demográfico. La ciudad de Lima se encuentra entre las urbes con peores índices de calidad de vida, así lo confirma el reporte Mercer al ubicarla en el lugar 124, entre las distintas metrópolis que se ha publicado.

Entre los aspectos mencionados, habría que considerar el de la dotación y el mantenimiento de áreas verdes en Lima y Callao, pues enfrenta obstáculos como la expansión urbana antes citada, la contaminación atmosférica, la escasez de agua y la poca conciencia ciudadana sobre su valor para la calidad ambiental de la ciudad y para la salud pública.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha señalado una medida ideal que parece bastante alejada de nuestra realidad: se requiere entre 9 y 11 metros cuadrados de áreas verdes por habitante. Nuestra ciudad apenas alcanza 1,7 metros. Observamos entonces que tenemos una ciudad sin parques cuadrados por poblador. Es cierto que en los últimos años hubo un ligero incremento de áreas verdes en Lima y Callao, pese al boom de las nuevas edificaciones y a la creciente demanda de viviendas, pero ésta ha sido insuficiente.

Distritos como La Molina o Surco, poseen una buena cantidad de áreas verdes, pero éstas se encuentran dentro de propiedades privadas. En realidad la ciudad necesita habilitar más de 5000 hectáreas verdes para llegar a los estándares mínimos.

En cuanto al aspecto de la escasez del agua, ya se ha mencionado la poca conciencia que tienen los ciudadanos sobre su valor para la calidad ambiental y de salud en la ciudad. El tema del agua es muy importante ya que este elemento es el responsable principal de la vida de todos los seres vivos afectos directamente al medioambiente, a la energía, a la tecnología y a la economía del planeta. A lo largo de la historia, el agua ha condicionado la vida de los pueblos y ha sido un factor clave en el establecimiento de los núcleos de población.
Pero el agua, es un bien mal repartido. Esta frase resume los graves problemas que ocasiona a la humanidad este elemento, ya sea en su exceso o en su carencia.

Sin embargo el problema fundamental es el de la escasez del agua, y esto se debe en parte al gran incremento de la población y a la utilización incontrolada de este recurso. Todo esto sumado a la creciente escasez del agua en lugares de por si deficitarios, que hace que aumenten las posibilidades de desertificación.

Es un hecho constatado que en la actualidad se derrocha el agua y que el mayor despilfarro lo producen los riegos agrícolas. A fin de evitar este desperdicio se debería optar por el riego mediante técnicas que consideren solo el volumen necesario para el crecimiento de las plantas, así se ahorraría este vital elemento. Esto puede conseguirse con la aplicación del sistema de riego por aspersión o el del goteo, que son mucho más ahorrativos. En grandes ciudades del mundo como Israel y algunas ciudades de los Estados Unidos utilizan este sistema.

En el Perú uno de los problemas ambientales más graves es precisamente el de la mala calidad del agua. Se encuentra en este problema tanto ríos, lagos como ecosistemas marinos, esta contaminación es especialmente peligrosa pues constituyen fuentes de agua de muchos peruanos cuya salud se encuentra expuesta a los agentes contaminantes. Entre las causas de esta contaminación se encuentran el vertido de sustancias químicas procedentes de fábricas, complejos industriales, el uso indiscriminado de agroquímicos, tanto pesticidas como fertilizantes en las labores de campo, la falta de tratamiento de las aguas servidas de las ciudades y hasta los relaves mineros.

Ya que hablamos del tema de las ciudades, mencionaremos a la ciudad de Lima, el peor caso es el del rio Rímac, fuente principal de agua para millones de habitantes de Lima, que no han tenido reparos en convertir el río característico, en un vertedero de desperdicios de toda clase, incluyendo relaves mineros. Como consecuencia de ello, el río Rímac presenta tasas elevadas de metales pesados como plomo, manganeso, hierro, altamente contaminantes y sumamente peligrosos para la salud de la población.

Frente a este panorama, se deben adoptar medidas de concientización y prevención. Una medida de contribución ecológica es la de aplicar la ley de las 3 erres: reducir, reutilizar y reciclar. Se debe además aplicar una política de ahorro del agua en todos los niveles de consumo, tanto industrial, en los riegos agrícolas como a título personal, colaborando con no desperdiciar el agua de modo innecesario.

En el tema sanitario, se debe contemplar la purificación de las aguas residuales procedentes del uso doméstico o industrial, antes que sean vertidas en ríos, lagos o mares. Para tal efecto, dichas aguas deberán ser tratadas en plantas depuradoras mediante tres procesos: 1).- Procesos Mecánicos: decantación. 2).- Biológicos: lodos activados con bacterias, o 3).- Químicos: El lodo obtenido en este proceso, se utiliza de dos maneras: A).- Los que no poseen sustancias venenosas se emplean como fertilizantes, y B).- Los venenosos, se eliminan mediante la incineración a temperaturas muy elevadas.

Actualmente, las sociedades modernas precisan de un elevado consumo de energía para desarrollarse y continuar funcionando. El desafío consiste en encontrar energías alternativas no contaminantes, eficaces y que favorezcan el ahorro energético. Entre estas energías alternativas se pueden considerar: 1).- La Energía Solar: aprovechamiento de la energía solar. Las centrales helio térmicas utilizan baterías de espejos para concentrar los rayos solares y producir y generar electricidad.- 2).-La Energía Eólica: Se trata del perfeccionamiento del tradicional molino de viento, que ha dado lugar a modernos aeromotores que aprovechan esta energía eólica para generar electricidad.- 3).- Energía Hidráulica: En las centrales de este tipo se aprovecha la energía cinética del agua procedente de los ríos. Constituye una importante fuente de suministro energético.

El proceso de industrialización en todo el planeta ha venido acompañado por la emisión masiva de gases contaminantes que envenenan en aire que respiramos.

Así, otro problema a considerar es el de la contaminación del Aire, que constituye un fenómeno focalizado en las ciudades más grandes y pobladas del país, empezando por Lima, estando también contaminadas las ciudades de Piura, Chiclayo, Trujillo, Pisco, Huancayo, Arequipa y Cuzco.

El mal estado de las unidades de transporte público es responsable del 70% de la contaminación del aire. Ayudaría que se inicien las acciones correspondientes para renovar el parque automotor, pues los vehículos obsoletos que circulan por las ciudades, son importantes agentes de contaminación del aire, pues emiten gases tóxicos como el monóxido de carbono y el anhídrido carbónico. Los efectos del monóxido de carbono sobre la salud, son muy peligrosos en zonas con gran concentración de tráfico vehicular y con industrias siderúrgicas y similares, afectando sobre todo a personas con males cardíacos, cardiovasculares o pulmonares.

La contaminación del aire no debería exceder las 150 partículas de dióxido de azufre por millón de acuerdo con el estándar de Calidad Ambiental, pero en algunos puntos de la ciudad como la Avenida Abancay, esta cifra alcanza el doble. Por esto se puede afirmar que Lima metropolitana tiene graves problemas de contaminación ambiental. En dos horas, en la Avenida Abancay se producen más partículas en suspensión que las permitidas en Estados Unidos para un día.

En este aspecto el “Ministerio del Ambiente” MINAM, Perú, ha resaltado la gravedad de la situación. Según estudios, en 2005 fallecieron seis mil personas víctimas de la mala calidad del aire. En este sentido el Minam señala que el 88% de la contaminación en Lima la produce el parque automotor. Esta entidad según estudios realizados ha encontrado material particulado que exceden los valores guía recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Estas concentraciones nocivas son el monóxido de carbono (CO), óxido de nitrógeno (NOx), dióxido de Azufre (SO3). Se atribuyen entonces las causas del deterioro de la calidad del aire al crecimiento del parque automotor que actualmente excede la capacidad de la infraestructura vial, es obsoleto, y de mala calidad. La oferta del transporte público sobrepasa la demanda, no se realizan las respectivas revisiones técnicas adecuadamente y se utiliza gasolina con plomo y combustible diésel con alto contenido de azufre.

El conocido divulgador científico Tomás Unger, señala que “hay un tema que está cobrando cada vez mayor importancia: nuestro parque automotor. La creciente congestión del tránsito y el número de accidentes fatales son preocupantes. Otro es la cada vez mayor incompatibilidad de nuestros combustibles con los vehículos que usamos”. Pues “además de ser perjudiciales para el medio ambiente, los combustibles de bajo octanaje también afectan el correcto funcionamiento de los vehículos”, agrega.

Otro tema preocupante es el de la Contaminación Acústica. La causa principal de la contaminación acústica es la actividad humana: el transporte, la construcción de edificios y obras públicas, el tráfico aéreo, medios de comunicación: cine, televisión, radio entre otros, incrementándose en las cercanías de aeropuertos, puertos e industrias. Estos ocasionan afecciones que deterioran el ambiente y alteran nuestras vidas.

Los efectos psicológicos que produce el ruido ocasionan en el hombre dolores de cabeza, pérdida del sueño y del apetito, así como insatisfacciones y molestias; en los trabajos en que los hombres están expuestos a un ruido intenso les puede provocar un rendimiento más bajo de lo normal. Además el ruido causa alteraciones psíquicas, estrés y problemas nerviosos que afectan cada día más a los empleados de las grandes y pequeñas industrias de las zonas urbanas.

La contaminación auditiva es una de las más peligrosas para la vida del hombre, pues le puede provocar una gran agresividad, así como varias dificultades físicas, así como alteraciones digestivas, presión arterial, del sistema respiratorio y del ritmo cardíaco.

Existen diversas maneras de combatir la contaminación acústica. Como por ejemplo disminuyendo el uso de bocinas o claxon en las calles, controlando el ruido de motocicletas, vehículos, maquinarias etc. En muchos casos, aunque tenemos la tecnología para reducir las emisiones de ruido, no se usa totalmente porque los usuarios piensan que una máquina o vehículo que produce más ruido es más poderosa, y las casas comerciales prefieren mantener el ruido, para generar más ventas.

Creemos que a través de una amplia difusión se puede informar debidamente a la población sobre la contaminación auditiva y exhortarlos para que tomen conciencia que uno de los factores de la degradación ambiental es la contaminación sonora. Así, el ruido atenta contra la calidad de vida urbana, la cual deberá encontrarse exenta de ruidos contaminantes.

Otro aspecto de la degradación ambiental lo constituye la Contaminación Visual, la cual podría definirse como un desequilibrio en el paisaje (ya sea natural o artificial) que afecta las condiciones de vida y las funciones vitales de los seres vivos. Se puede mencionar como causas de esta contaminación visual las siguientes: Exceso de avisos publicitarios (luminosos o no) en forma de carteles en calles y rutas. El contenido visual de este tipo de mensaje publicitario, produce un alto índice de distracción aumentando el riesgo de accidentes (por ejemplo los que se muestran en la Av. La Marina). Nuevas edificaciones o distorsiones en paisajes naturales. Una distorsión del paisaje urbano provoca fatiga, frustración mal humor y agresividad. Este factor contaminante, provoca una dispersión de la capacidad de concentración. Basurales que malogran en paisaje y pueden afectar el desarrollo del turismo en la ciudad: La calidad visual de los distintos edificios se ve disminuida.

La solución a este aspecto de degradación ambiental, creemos que comienza por un cambio de actitud: Una de las opciones es la eliminación total o parcial de avisos publicitarios a través de disposiciones legales. Aunque la eliminación perjudicaría mucho a las empresas que quieren ofrecer un producto, ya que es un medio importante para la publicidad, en este caso optarse por su eliminación parcial, esto es restringir los carteles a zonas permitidas, prohibiendo por ejemplo, los avisos publicitarios en zonas en las que podría ser un factor dispersante para los conductores.

En los últimos años hemos sufrido una proliferación de espacios publicitarios que ocupan muros, terrazas y frentes en todos los rincones de la ciudad, desdibujando el perfil arquitectónico y desfigurando el clima propio de barrios y avenidas. De modo tal que se afecta incluso el patrimonio cultural que se tiene para el turismo interno.

El derecho a gozar de un ambiente sano, exento de toda contaminación en el presente caso visual, se halla reconocido en la Constitución Política del Estado, la cual establece que toda persona tiene el derecho irrenunciable a gozar de un ambiente saludable, ecológicamente equilibrado y adecuado para el desarrollo de la vida y asimismo a la preservación del paisaje y la naturaleza. Todos tienen el deber de preservar dicho ambiente. Es obligación del Estado mantener la calidad de vida de las personas a un nivel compatible con la dignidad humana. Le corresponde prevenir y controlar la contaminación ambiental y cualquier proceso de deterioro o depredación. Las personas están obligadas a contribuir y colaborar inexcusablemente con esos propósitos. Y todo ello con la finalidad de preservar un patrimonio común.

En algunos casos la publicidad ilegal transgrede las reglas administrativas, pero por sobre todo pone en peligro la integridad de las personas, al introducir un elemento visual que distrae a los conductores en zonas donde más concentrados deben estar.
La contaminación visual entonces, no sólo se vincula a un desorden estético que afea el espacio público y que termina degradando las condiciones de vida de la población, sino que también transgrede normas, capaces de provocar graves accidentes.

Velar por la calidad del aire que se respira, recuperar las aguas contaminadas, tomar conciencia del valor del agua para la calidad ambiental de la ciudad y para la salud pública, reducir y controlar el alto nivel de ruido provocado por la circulación vehicular y otros y preservar el entorno visual de su saturación, son algunas de las diversas dimensiones del cuidado del ambiente, para la obtención de una mejor calidad de vida en las ciudades.

Finalmente, hay que considerar a la naturaleza que es un factor que muchas veces se deja de lado cuando se trata de las políticas y estrategias de desarrollo de los países. Es preciso entonces, reorientar esas políticas de desarrollo hacia el manejo adecuado de los recursos naturales, mejorando su gestión y estableciendo medidas para regenerar los recursos deteriorados.

Actualmente se viven momentos muy complicados, pero muy trascendentes para la futura calidad de vida de nuestras ciudades. Las nuevas generaciones esperan que se les deje un planeta habitable, con un desarrollo sostenible estable, con una calidad de vida que les permita la satisfacción de sus necesidades y un bienestar general, exento de los altos niveles de inseguridad ciudadana, de la contaminación ambiental insoportable, de la carencia de áreas verdes, de lo nocivo del aire que se respira, de la impureza del agua que se bebe y del incorrecto manejo de los desechos, exento también de ruidos contaminantes o de la degradación visual, con la ausencia de preocupaciones que interfieran el disfrute de una vida apacible y satisfactoria, es decir un planeta donde puedan gozar de una calidad de vida completa.

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