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ATAQUE A LA IMAGEN DE CRISTÓBAL COLÓN

Por: José Collantes

En octubre del año 2002, el presidente venezolano Hugo Chávez inicia una campaña contra el Descubrimiento de América y sus protagonistas, empujando a sus seguidores dos años después a asaltar una estatua de Colón en Caracas y condenarlo a una muerte simbólica. “Cristóbal Colón fue el jefe de una invasión que produjo no una matanza, sino un genocidio”, fue el discurso extremo de Chavez, cuyo mensaje lleno de odio causó el rechazo mundial.

El pasado 30 de agosto de este año, en un barrio neoyorquino cerca al Bronx, un vecino reporta a la policía local que la estatua de bronce de Colón fue decapitada, mientras en Queens, aparecen pintas vandálicas sobre un monumento que le rinde homenaje, en la que se lee: “Abajo el genocida”.

Estos ataques no son actos aislados, sino que forman parte de una campaña que se extiende por todo Estados Unidos, -el país símbolo de la democracia-, por parte de grupos extremistas de izquierda, como los denominados Antifa (Antifascistas) y activistas radicales de defensa de los derechos civiles de los negros “Black Lives Matter”.

En su forma de dar respuesta a los racistas y supremacistas blancos, los radicales de izquierda han extendido sus actos violentos no solo a las estatuas y representaciones de soldados y generales del ejército confederado en la Guerra Civil Americano, sino también a los que ellos consideran que representan “el capitalismo europeo y el terrorismo genocida”.

Esta ola de violencia manifestada en la calle no es coincidencia cuando se conoce que hay un movimiento político apoyado por gobernantes demócratas que promueven iniciativas, similares al chavismo, de identificar a Colón como el “responsable del genocidio, las muertes y el sufrimiento de los aborígenes y la gente nativa”, buscan retirar estatuas, reemplazar fechas conmemorativas al descubrimiento de América y borrar de la historia el extraordinario hecho que significó la aventura del navegante italiano apadrinado por España. El reconocimiento de los indígenas en detrimento de Colón, como si fueran cuestiones completamente lógicas, ha causado la preocupación en los gobiernos de España e Italia, sobre todo porqué no existe la misma radicalización para condenar el extermino de las colonias indias por parte de los colonizadores anglosajones.